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En Obbocare nos adelantamos al Día de la Madre con el testimonio de Susana, una madre coraje de 48 años que ha superado un cáncer de mama. Susana nos cuenta su historia y cómo le ha plantado cara al cáncer.

INTRODUCCIÓN

Me llamo Susana, tengo 48 años, estoy casada, y tengo un niño de casi 8 años. Hasta pasados los 35 años, no me plantee la maternidad, y mi marido tampoco tuvo prisa. Yo estaba centrada en mi carrera profesional, mis planes sociales, viajar etc., eso sí, cuando decidí ser madre, lo desee con todas mis fuerzas, me costó quedarme embarazada y fue un niño muy deseado. Me siento muy agradecida, y afortunada por ello, para mí, la maternidad es una experiencia maravillosa, aunque requiera esfuerzo y sacrificio, cómo dicen “sarna con gusto no pica” y me hace muy feliz. Vengo de una familia de emprendedores, tanto mi padre como mi madre y mi hermano lo son, bueno mi padre lo e ra, porque desgraciadamente tiene la enfermedad de Alzheimer desde hace varios años, ahora tiene 75, y está en una residencia, algo a lo que no te queda más remedio que acostumbrarte aunque duela,  pero el COVID19, ha supuesto un cambio drástico de dinámica familiar en este sentido, no podemos verle, y además de que tenemos presente su vulnerabilidad por los riesgos de contagio, también supone un mayor deterioro cognitivo porque ha dejado de vernos, y el apego y recuerdo familiar es lo que todavía no había perdido. En lo que respecta a mi faceta profesional, tras la universidad, trabajé por cuenta ajena en empresas multinacionales, hasta que por distintas circunstancias, inicié una segunda etapa de mi vida distinta, en la que he compaginado mi propio proyecto profesional de emprendimiento en consultoría de recursos humanos, formación y coaching (www.cohesiona.es), con la faceta de madre y la docencia a tiempo parcial en una Escuela de Formación Profesional que ha ido creciendo en número de ciclos formativos y alumnos. Me gusta también esta faceta educativa y estar en contacto con las nuevas generaciones.

LA PEOR DE LAS NOTICIAS

Siempre he sido muy vital y positiva, aunque un poco aprensiva con el mundo de la salud, las enfermedades, etc., y por ironías de la vida, he tenido varios  episodios difíciles que superar en este sentido, hasta el último hace un año y cuatro meses, que ha supuesto sin duda un antes y un después en todos los aspectos de mi vida, pero sobre todo en lo que respecta a mi yo más profundo. En enero de 2019, 7 meses después de mi última revisión, me note un bulto de tamaño medio en el cuadrante inferior por encima de la costilla. El diagnóstico fue un tumor maligno en el pecho izquierdo, positivo a receptores hormonales y HR2 positivo, en estado 3, es decir localmente avanzado con afectación de ganglios pero sin metástasis, gracias a Dios. El que fuera HR2 positivo le hacía particularmente agresivo, pero por el contrario, y afortunadamente, los tratamientos actuales para esta tipología (20% de mujeres) son bastante efectivos. No voy a entrar en todos los detalles hasta llegar a este diagnóstico definitivo, me alargaría demasiado y me resta energía, algo que ahora evito, y me centro en lo c ontrario, en ganar energía y de la buena. Solamente mencionaré que el día que recibí la primera noticia, “hay un tumor y es malo”, la peor noticia de mi vida, sentí una angustia y terror, que es difícil sentir si no has pasado por algo así o algo similar, aunque no seas tan aprensivo/a cómo yo, bueno más bien, era, porque he aprendido a gestionar el miedo, y sigo en ello, así que algo he mejorado. Lo segundo que oí,  fue: “te van a hacer de todo, pero tiene solución”,  tiene solución, a esas dos palabras me agarré como una lapa y no me volví a soltar, ni lo he hecho en todo este tiempo. Experiencia de Susana Cuando estaba en la lucha más cruenta sólo me importaba sobrevivir, cuando lo peor ha pasado, me he sentido profundamente agradecida. Con humildad, afirmo que soy una mujer más sabia y fuerte que antes. Tras haber pasado por radioterapia, quimioterapia, mastectomía unilateral y vaciamiento ganglionar, y todos los efectos colaterales y obstáculos que surgieron en el proceso, además del proceso de rehabilitación tras la operación,  con todo lo que implica física y emocionalmente, y que condicionará mi cuerpo  de mujer para siempre, he aprendido mucho, vivo de forma más consciente mi presente y no he perdido la ilusión por el futuro.  Digo mi cuerpo de mujer, porque yo me siento por dentro igual de femenina que antes y eso es muy importante, decidas reconstruirte o no hacerlo, seguimos siendo mujeres completas.

¿Y AHORA QUÉ?

Actualmente, estoy curada pero en tratamiento preventivo para minimizar los riesgos de recaída a futuro (según estadísticas actuales), que implica todavía dosis en vena en hospital de día y algunos efectos secundarios. Estoy acabando y parece que podré cerrar esta etapa, a primeros del mes de junio. Mientras tanto sigo de baja laboral como docente y con casi la actividad de mi empresa parada y pero preparando en casa ya desde antes del confinamiento, lo que quiero que sea poco a poco mi próximo proyecto de emprendimiento social, aunando mi patrimonio profesional anterior y mi experiencia de supervivencia contra el cáncer. Nunca pensé que teniendo tan reciente mi drama personal, y todavía sin acabar mis visitas al hospital llegaría una Pandemia de estas características, me parece a veces estar metida en un bucle que no acaba, pero me lo tomo como una experiencia más de aprendizaje y me sigo aferrando a la idea de que la vida por sí misma es un tesoro, que sólo se vive una vez y que lo más importante es la salud física y mental, la calidad de vida y el equilibrio familiar y social. Yo ya estuve confinada el año pasado muchos días pero no por un Estado de Alarma, sino porque el tratamiento de quimioterapia me dejaba destrozada física y mentalmente una semana entera, cada ciclo, eso sí cuando volvía a ser un poco más persona, salía a la calle a pasear, comer fuera, a quedar con amigas, etc. disfrutando de todo lo que podía hacer, y sin dejar mi vida social normal, que me servía para afrontar la siguiente sacudida de la quimio. Por eso, estoy segura que muchas personas que han pasado por algo similar, no les está siendo tan duro este confinamiento. Ya sabemos lo que es aceptar algo muy duro y gestionarlo. Aunque a mí me encanta el campo, la naturaleza, y viajar, pues estoy aprovechando para escribir mi Blog (www.cancerworkandlife.com), entre otras cosas, cocinar saludable, hacer cursos online, etc., y hacer de profesora de mi hijo en casa, algo que espero sea temporal por supuesto pero que tiene sus aspectos positivos, mientras sea claro temporal. Testimonio Susana Mantener el ánimo, la ilusión, y aprovechar el presente, no sé en qué medida influye en un proceso de recuperación, pero algo influye y cada vez hay más estudios en ese sentido. Yo hasta ahora lo he conseguido, pero no bajo la guardia. Mi consejo es que si no puedes solo/a aunque estés muy acompañada en tu esfera personal, pide ayuda a profesionales, asociaciones, sobrevivientes, etc. Afronto esta última parte de mi tratamiento preventivo ya con ganas de acabar  en medio de esta pandemia, siguiendo con actividades de Autocuidado (alimentación, ejercicio físico en casa, estiramientos. etc.) con ideas para el futuro, ilusión conviviendo con una incertidumbre añadida, que me mantiene centrada en el aquí y ahora, eso sí con mi mirada puesta en un mes de agosto como premio, en la montaña o en la playa, porque este año me podrá dar el sol, aunque tengamos restricciones de movilidad y nos tengamos que adaptar a las medidas de seguridad en vacaciones. Este es mi segundo testimonio en redes sociales, y me lo tomo con mucha responsabilidad. Yo no he ocultado lo que he vivido, pienso que es mucho más sano y práctico, pero otra cosa es exponerte en redes sociales, tiene algunas implicaciones que hay que valorar.  Yo he decido abrir esta ventana, con todas las consecuencias y espero sinceramente ayude a otras personas que están luchando contra la enfermedad ahora en medio de la pandemia, o a personas que lo han pasado y no acaban de sentirse bien, incluso a las personas que les ha tocado sufrir de forma grave el COVID19 directamente o a sus allegados. El año pasado, definía mi vida como una vida de contrastes, y este año lo sigue siendo pero de forma distinta. Entre las sombras, busquemos las luces y nunca perdamos la esperanza. Mucho coraje y ánimo para todos/as.